No hero- Elisa

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Don’t you shut your eyes / No cierres tus ojos
And hide your heart behind a shadow / Y escondas tu corazón tras una sombra
‘Cause you can count on me / Porque puedes contar conmigo
As long as I can breathe / Mientras yo pueda respirar
You should know / Deberías saberlo
I’ll carry out through the night / Te llevaré a través de la noche
Through the storm / De la tormenta
Give you love, only love in return/ Dándote amor, sólo amor a cambio

I can’t jump over buildings / No puedo saltar sobre edificios
I’m no hero / No soy un héroe
But love can do miracles / Pero el amor puede hacer milagros
I can’t outrun a bullet / No puedo esquivar una bala
I’m no hero / No soy un héroe
But I’d take one for you / Pero recibiría una por ti
Sure I would/ Seguro que lo haría

I’ve fallen from grace / He caído en desgracia
I have much less to say than a sinner / Tengo mucho menos que decir que un pecador
Oh, no I ain’t no superhuman / No soy un superhéroe
‘Cause that’s just in the movies, I know / Porque eso sólo existe en las películas, lo sé
But I carry you through the night / Pero puedo llevarte a través de la noche
Through the storm / A través de la tormenta
Give you love, always love in return/ Dándote amor, sólo amor a cambio

I can’t jump over buildings / No puedo saltar sobre edificios
I’m no hero / No soy un héroe
But love can do miracles / Pero el amor puede hacer milagros
I can’t outrun a bullet / No puedo esquivar una bala
I’m no hero / No soy un héroe
But I would take one for you / Pero recibiría una por ti
I can’t jump over buildings / No puedo saltar sobre edificios
I’m no hero / No soy un héroe
But love can do miracles / Pero el amor puede hacer milagros
I cannot run a bullet/ No puedo escapar de una bala
‘Cause I’m no hero/ Porque no soy un héroe
But I’d spill my blood for you/ Pero derramaría mi sangre por ti
If you need me to/ Si me necesitas
I’ll be there/ Estaré allí

Don’t say this is over / No digas que se acabó
Looking for better days / Esperando mejores días
Oh, don’t say this over / No digas que se acaba
There’s no loser / No hay perdedor
Look at the better days / Mira los días mejores
It’s just what it gets/ Es lo que consigues

I can’t jump over buildings / No puedo saltar sobre edificios
I’m no hero / No soy un héroe
But love can do miracles / Pero el amor puede hacer milagros
I can’t outrun a bullet / No puedo esquivar una bala
‘Cause I’m no hero / Porque no soy un héroe
But I would take one for you / Pero recibiría una por ti
I can’t jump over buildings / No puedo saltar sobre edificios
I’m no hero / No soy un héroe
But love can do miracles / Pero el amor puede hacer milagros
I cannot run a bullet/ No puedo escapar de una bala
‘Cause I’m no hero/ Porque no soy un héroe
But I’d spill my blood for you/ Pero derramaría mi sangre por ti
If you need me to/ Si me necesitas
I’ll be there/ Estaré allí

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Claus y Lucas- Agota Kristof

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Algunos recibían cartas que les entregaban las enfermeras, o se las leían si ellos no sabían leer. Más adelante yo leí las cartas a los que no sabían y me pedían que lo hiciera. Por lo general les leía exactamente lo contrario de lo que decían las cartas. El resultado era, por ejemplo, el siguiente:

<<Querido hijo, no te cures, por lo que más quieras. Estamos estupendamente sin ti. No te encontramos a faltar en absoluto. Ojalá que sigas siempre aquí, porque no tenemos gana ninguna de tener un inválido en casa. Pese a todo te mandamos un abrazo y procura ponerte bien porque esta gente que te cuida tiene mucho mérito. Nosotros no lo haríamos. Tenemos mucha suerte de que haya alguien que haga contigo lo que en realidad tendríamos que hacer nosotros, porque en nuestra familia, donde todos gozamos de buena salud, ya no hay sitio para ti. Tus padres, tus hermanas y tus hermanos>>

El chico al que leía la carta me decía:

-La enfermera me ha leído la carta de otra manera.

Yo decía:

-Te la ha leído de otra manera porque no quería disgustarte. Yo te he leído lo que está escrito. Creo que tienes derecho a saber la verdad.

Él decía:

-Tengo derecho, pero la verdad no me gusta. La carta era mejor antes. Ha hecho bien la enfermera leyéndomela de otra manera.

Y se echaba a llorar.

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She wolf- Sia

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A shot in the dark/ Un disparo en la oscuridad
A past, lost in space/ Un pasado, perdido en el espacio
Where do I start?/ Por dónde empiezo
The past, and the chase/ El pasado y la persecución
You hunted me down/ Me derribaste
Like a wolf, a predator/ Como un lobo, un depredador
I felt like a deer in love lights./ Me sentí como un ciervo en el punto de mira

You loved me and I froze in time/ Me amaste y me congelé en el tiempo

Hungry for that flesh of mine/ Hambriento por mi carne
But I can’t compete with a she wolf who has brought me to my knees/ Pero no puedo competir con la loba que has puesto de rodillas
What do you see in those yellow eyes/ ¿Qué has visto en estos ojos amarillos?
Cause I’m falling to pieces./ Porque me estoy cayendo a pedazos

I’m falling to pieces/ Estoy cayendo a pedazos
Falling to pieces/ Cayendo a pedazos
I’m falling to pieces/ Estoy cayendo a pedazos
Falling to pieces./ Cayendo a pedazos

[Instrumental]

Did she lie in wait/ ¿Se echó ella a esperar?
Was I bait to pull you in/ ¿Fui el cebo que te atrapó?
The thrill of the kill/ La emoción por la sangre
You feel, is a sin/ La sientes, es un estigma
I lay with the wolves/ Me tumbo con los lobos
Alone, it seems/ Parece que sola
I thought I was part of you./ Creí que eras parte de mí

You loved me and I froze in time/ Me amaste y me congelé en el tiempo

Hungry for that flesh of mine/ Hambriento por mi carne
But I can’t compete with a she wolf who has brought me to my knees/ Pero no puedo competir con la loba que has puesto de rodillas
What do you see in those yellow eyes/ ¿Qué has visto en estos ojos amarillos?
Cause I’m falling to pieces./ Porque me estoy cayendo a pedazos

I’m falling to pieces/ Estoy cayendo a pedazos
Falling to pieces/ Cayendo a pedazos
I’m falling to pieces/ Estoy cayendo a pedazos
Falling to pieces./ Cayendo a pedazos

[Instrumental]

I’m falling to pieces/ Estoy cayendo a pedazos
Falling to pieces/ Cayendo a pedazos
I’m falling to pieces/ Estoy cayendo a pedazos
Falling to pieces./ Cayendo a pedazos

by-elizaveta-parfenova

 

What do you see in those yellow eyes…?

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Hello- Adele

hello
Hello, it’s me/ Hola, soy yo
I was wondering if after all these years you’d like to meet/Me preguntaba si después de todos estos años te gustaría quedar
To go over everything/ Para analizarlo todo
They say that time’s supposed to heal ya/ Dicen que el tiempo se supone que te cura
But I ain’t done much healing/ pero no ha curado demasiado
Hello, can you hear me?/ Hola, ¿puedes oírme?
I’m in California dreaming about who we used to be/ Estoy en California soñando sobre cómo solíamos ser
When we were younger and free/ Cuando éramos jóvenes y libres
I’ve forgotten how it felt before the world fell at our feet/  He olvidado cómo se sentía antes de que el mundo cayera a nuestros pies
There’s such a difference between us/ Hay demasiadas diferencias entre nosotros
And a million miles/ Y un millón de millas
Hello from the other side/ Hola desde el otro lado
I must have called a thousand times/ He debido llamarte mil veces
To tell you I’m sorry for everything that I’ve done/ Para decirte que siento todo lo que te hice
But when I call you never seem to be home/ pero cuando llamo nunca pareces estar en casa
Hello from the outside/ Hola desde el exterior
At least I can say that I’ve tried/ Al menos decirte que he intentado
To tell you I’m sorry for breaking your heart/ Decirte que siento haber roto tu corazón
But it don’t matter. It clearly doesn’t tear you apart anymore/ Pero no importa. Claramente eso ya no te destroza
Hello, how are you?/ Hola, ¿cómo estás?
It’s so typical of me to talk about myself. I’m sorry/ Es tan típico de mí hablar sólo de mí misma
I hope that you’re well/ Espero que estés bien
Did you ever make it out of that town where nothing ever happened?/ ¿Te libraste de ese pueblo donde nunca pasaba nada?
And it’s no secret that the both of us/ Y no es ningún secreto que los dos
Are running out of time/ Estamos corriendo fuera de tiempo
So hello from the other side (other side)/ Así que hola desde el otro lado
I must have called a thousand times (thousand times)/ He debido llamarte mil veces
To tell you I’m sorry for everything that I’ve done/ Para decirte que siento todo lo que he hecho
But when I call you never seem to be home/ Pero cuando llamo nunca pareces estar en casa
Hello from the outside (outside)/ Hola desde el exterior
At least I can say that I’ve tried (I’ve tried)/ Al menos decirte que he intentado
To tell you I’m sorry for breaking your heart/ Decirte que siento haberte roto el corazón
But it don’t matter. It clearly doesn’t tear you apart anymore/ Pero no importa. Claramente eso ya no te destroza[4x:]
(Highs, highs, highs, highs,
Lows, lows, lows, lows)
Anymore

Hello from the other side (other side)/Hola desde el otro lado
I must have called a thousand times (thousand times)/ He debido llamarte mil veces
To tell you I’m sorry for everything that I’ve done/ Para decirte que siento todo lo que he hecho
But when I call you never seem to be home/ Pero cuando llamo nunca pareces estar en casa
Hello from the outside (outside)/ Hola desde el otro lado
At least I can say that I’ve tried (I’ve tried)/ Al menos decirte que he intentado
To tell you I’m sorry for breaking your heart/ Decirte que siento haberte roto el corazón
But it don’t matter. It clearly doesn’t tear you apart anymore/ Pero no importa. Claramente eso ya no te destroza.

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A rush of blood to the head-Coldplay

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You said I’m gonna buy this place/ Dijiste que ibas a comprar este lugar
and burn it down /Y prenderlo fuego
I’m gonna put it six feet underground / Voy a enterrarlo a seis pies bajo tierra
Said I’m gonna buy this place and watch it fall/ Dije voy a comprar este lugar y verlo caer
Stand here beside me, baby/ Quédate aquí detrás de mí.
in the crumbling walls. / Entre las paredes desmoronadas

Oh I’m gonna buy this place and start a fire/ Voy a comprar este lugar y empezar un fuego.
Stand here/ Párate aquí
until I fill all your hearts desire/ Hasta que complete todos los deseos de tu corazón
Because I’m gonna buy this place/ Porque voy a comprar este lugar
and see it burn/ Y verlo arder
And do back the things it did to you in return./Y rehacer las cosas que te provocó a cambio.

Huuuhhhh. (4x)

You said I’m gonna buy a gun/ Tú dijiste voy a comprar un arma
and start a war/ Y empezar una guerra
If you can tell me/ Si puedes decirme
something worth fighting for/ Algo por lo que valga la pena luchar
Oh and I’m gonna buy this place is what I said/ Y voy a comprar este lugar es lo que dije
Blame it upon a rush of blood to the head/ Culpa a un golpe de sangre a la cabeza

Honey, / Cariño,
All the movements/ Todos los movimientos
you’re starting to make/ Que empezaste a hacer
See me crumble and fall on my face/ Mírame derrumbarme y echarlo a perder
And I know the mistakes that I’ve made/ Y sé todos los errores que he cometido
See it all disappear without a trace/ Mira todo desaparecer sin dejar huella
And they call as they beckon you on/ Y te llaman mientras captan tu atención
They say start as you need to go on/ Dicen, empieza,  ya que necesitas seguir

Start as you need to go on/ Empieza,  ya que necesitas seguir

Said I’m gonna buy this place and see it go/ Dijo voy a comprar este lugar y verlo desaparecer
Stand here beside me baby, / Quédate detrás de mí
watch the orange glow/ Mira el naranja brillar
Some’ll laugh and some just sit and cry/ Algunos reirán y otros se sentarán a llorar
You just sit down there and you wonder why?/¿Tú te vas a sentar allí y a preguntar por qué?

You said I’m gonna buy a gun/ Tú dijiste voy a comprar un arma
and start a war/ Y empezar una guerra
If you can tell me/ Si puedes decirme
something worth fighting for/ Algo por lo que valga la pena luchar
I’m gonna buy this place is what I said/ Y voy a comprar este lugar es lo que dije
Blame it upon a rush of blood to the head/ Culpa a un golpe de sangre a la cabeza

Oh to the head./ A la cabeza

Honey, / Cariño,
All the movements/ Todos los movimientos
you’re starting to make/ Que empezaste a hacer
See me crumble and fall on my face/ Mírame derrumbarme y echarlo a perder
And I know the mistakes that I’ve made/ Y sé todos los errores que he cometido
See it all disappear without a trace/ Mira todo desaparecer sin dejar huella
And they call as they beckon you on/ Y te llaman mientras captan tu atención
They say start as you need to go on/ Dicen, empieza,  ya que necesitas seguir

As you need to go on/ Ya que necesitas seguir
As you need to go on./ Ya que necesitas seguir

So meet me by the bridge/ Así que encuéntrate conmigo bajo el puente
Meet me by the lane/ Encuéntrame junto al sendero
When am I gonna see that pretty face again? / ¿Cuándo voy a ver ese precioso rostro de nuevo?

Oh meet me on the road / Encuéntrame en la carretera
Meet me where I said/ Encuéntrame donde dije
Blame it all upon a rush of blood to the head./ Culpa a un golpe de sangre a la cabeza

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Unwell- Matchbox 20

How I used to be

All day staring at the ceiling/ Todo el día mirando fijamente el techo
Making friends with shadows on my wall/ Haciendo amigos con las sombras de mis paredes
All night hearing voices telling me/ Toda la noche escuchando voces diciéndome
That I should get some sleep/ Que debería dormir un poco
Because tomorrow might be good for something/ Porque mañana podría traer algo bueno

Hold on/ Resiste
Feeling like I’m headed for a breakdown/Siento que me dirijo a una crisis nerviosa
And I don’t know why/ Y no sé por qué

[Chorus]

But I’m not crazy, I’m just a little unwell/ Pero no estoy loco, sólo un poco mal
I know right now you can’t tell/ Sé que ahora mismo no puedes notarlo
But stay awhile and maybe then you’ll see/ Pero quédate y tal vez entonces verás
A different side of me/ Una parte diferente de mí
I’m not crazy, I’m just a little impaired/ No estoy loco, sólo un poco dañado
I know right now you don’t care/ Sé que ahora mismo te da igual
But soon enough you’re gonna think of me/ Pero dentro de poco vas a pensar en mí
And how I used to be…me/ Y en cómo solía ser… yo

I’m talking to myself in public/ Estoy hablando solo en público
Dodging glances on the train/ Evitando miradas en el tren
And I know, I know they’ve all been talking about me/ Y sé, sé que todos han estado hablando de mí
I can hear them whisper/ Puedo oirles murmurar
And it makes me think there must be something wrong with me/ Y eso me hace pensar que pasa algo malo conmigo
Out of all the hours thinking/ Ajeno por todas las horas pensando
Somehow I’ve lost my mind/ De alguna forma he perdido la cabeza

[Chorus]

But I’m not crazy, I’m just a little unwell/ Pero no estoy loco, sólo un poco mal
I know right now you can’t tell/ Sé que ahora mismo no puedes notarlo
But stay awhile and maybe then you’ll see/ pero quédate y tal vez entonces verás
A different side of me/ Una parte diferente de mí
I’m not crazy, I’m just a little impaired/ No estoy loco, sólo un poco dañado
I know right now you don’t care/ Sé que ahora mismo te da igual
But soon enough you’re gonna think of me/ Pero dentro de poco vas a pensar en mí
And how I used to be/ Y en cómo solía ser

I’ve been talking in my sleep/ He estado hablando en sueños
Pretty soon they’ll come to get me/ Pronto vendrán a por mí
Yeah, they’re taking me away/ Sí, ellos me sacarán de aquí

[Chorus]

But I’m not crazy, I’m just a little unwell/ Pero no estoy loco, sólo un poco mal
I know right now you can’t tell/ Sé que ahora mismo no puedes notarlo
But stay awhile and maybe then you’ll see/ pero quédate y tal vez entonces verás
A different side of me/ Una parte diferente de mí
I’m not crazy, I’m just a little impaired/ No estoy loco, sólo un poco dañado
I know right now you don’t care/ Sé que ahora mismo te da igual
But soon enough you’re gonna think of me/ Pero dentro de poco vas a pensar en mí
And how I used to be/ Y en cómo solía ser

Yeah, how I used to be/ Sí, cómo solía ser
How I used to be/ Cómo solía ser
Well, I’m just a little unwell/ Vale, estoy un poco mal
How I used to be/ Cómo solía ser
How I used to be/ Cómo solía ser
I’m just a little unwell/ Estoy un poco mal

Bottle

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El vino del estío- Ray Bradbury

Niños-jugando

La anciana señora Bentley nunca supo cómo había comenzado aquella relación con los niños. Los veía a menudo, como polillas y monos, en las tiendas, entre los repollos y las colgantes bananas, y ella les sonreía, y ellos le sonreían. La señora observaba cómo dejaban sus huellas en la nieve invernal, o se llenaban los pulmones con el humo de otoño, o se adormecían en las brisas de los manzanos primaverales, pero no la asustaban. En cuanto a ella, tenía su casa en perfecto orden, con todo en su lugar, ros pisos bien barridos, los alimentos en herméticas latas, los alfileres en almohadillas, y la parafernalia del pasado en los cajones de la cómoda, en el dormitorio. La señora Bentley era una conservadora. Conservaba billetes viejos y programas de teatros, cintas, encajes, todos los marbetes y muestras de la existencia.

— Tengo una pila de discos -decía a menudo-. Aquí está Caruso. Fue en 1916, en Nueva York; yo tenía sesenta años, y John vivía aún. Aquí está Luna de junio, 1924. Poco después, me parece, de que John muriera.

Aquélla era la mayor pena de su vida. Lo que a ella más le hubiera gustado tocar y escuchar y mirar, y que no había conservado. John estaba lejos, en un campo de hierbas, sellado, fechado y escondido, y no quedaba de él más que el alto sombrero de seda y el bastón y su traje mejor en el ropero. Las polillas habían devorado tantas cosas. Pero había guardado lo que había podido. Los vestidos de flores rosadas envolvían bolas de naftalina y platos de cristal tallado de su infancia en los vastos y negros baúles. Había traído todo al mudarse a este pueblo, hacía cinco años. Su marido había tenido bienes de renta en muchos lugares, y, como una pieza de ajedrez de marfil amarillo, ella había ido de aquí para allá, vendiéndolos todos, y ahora estaba en este pueblo extraño, con sólo sus baúles y sus muebles, oscuros y feos, que la rodeaban como criaturas de un zoo primordial. La historia con los chicos comenzó en medio del verano. La señora Bentley salió a regar la madreselva del porche y se encontró con dos niñitas de color y un niño tendidos en la hierba, disfrutando de sus inmensos cosquilleos. La señora Bentley les sonrió con su cara de máscara amarilla, y en ese mismo momento apareció en la esqulna, como una banda de duendes, un carro de helados. Del carro brotaban melodías de hielo, con sonidos claros y quebradizos, como si un experto tocase unas copas de cristal, convocando a todos. Los niños se incorporaron y volvieron las cabezas como girasoles que miran el sol.

— ¿Quieren helados? ¡Eh! -les dijo entonces la señora Bentley. El carro de helados se detuvo, y la anciana cambió algunas monedas por recuerdos de la original Edad del Hielo.

Los chicos le dieron las gracias con nieve en la boca, lanzándole ojeadas que iban de los zapatos abotinados a la blanca cabeza.

— ¿Quiere un mordisco? -dijo el niño.

— No, niño. Soy bastante vieja y bastante fría. El día más caluroso no puede derretirme -rió la señora Bentley.

Los niños llevaron arriba los glaciares en miniatura y se sentaron alineados en el porche sombrío.

— Yo soy Alice, ésta es Jane, y éste es Tom Spaulding.

— Qué bien. Y yo soy la señora Bentley. Me llaman Helen. Los chicos le clavaron los ojos. — ¿No creen que me llamen Helen? -dijo la vieja.

— No sabía que las señoras viejas tuvieran nombres -dijo Tom, parpadeando. La señora Bentley se rió secamente.

— Tom quiere decir que uno nunca oye esos nombres -dijo Jane.

— Mi querida, cuando seas tan vieja como yo tampoco te llamarán Jane. La vejez es algo espantosamente formal. Siempre somos “señoras”. A la gente no le gusta llamarte “Helen”. Les parece una descortesía.

— ¿Cuántos años tiene? -preguntó Alice.

La señora Bentley sonrió.

— Recuerdo el pterodáctico.

— Sí, ¿pero cuántos años?

— Setenta y dos. Los niños chuparon largamente sus helados, deliberando. — Son años -dijo Tom.

— Pues me siento como cuando tenía vuestra edad -dijo la vieja.

— ¿Nuestra edad?

— Sí. Una vez fui una niñita como tú, Jane, y tú, Alice.

Los niños callaron.

— ¿Qué pasa? Jane se puso de pie.

— Nada.

— Oh, no os iréis tan pronto, espero. No habéis terminado el helado… ¿Pasa algo?

— Mi madre dice que no se debe mentir.

— Claro que no, es muy feo -acordó la señora Bentley.

— Y no hay que escuchar a los que mienten.

— ¿Y quién te mintió, Jane?

Jane miró a la vieja y apartó nerviosamente los ojos.

— Usted -dijo.

— ¿Yo? -La señora Bentley se rió llevándose la garra marchita al pecho encogido- ¿Cuándo?

— Cuando habló de su edad, y dijo que fue una níñita.

La señora Bentley se endureció.

— Pero lo fui, hace muchos años. Una niñita como tú.

— Vamos, Alice, Tom.

— Un momento -dijo la señora Bentley- ¿No me creéis?

— No sé -dijo Jane- No.

— ¡Pero que ridículo! Es perfectamente lógico. Todos fuimos jóvenes una vez.

— No usted -susurró Jane, los ojos bajos, casi para sí misma.

El palito de su helado había caído en un estanque de vainilla, en el piso del porche.

— Pero por supuesto, yo tuve ocho, nueve, diez años, como todos vosotros.

Las niñas lanzaron una risita breve, rapidamente contenida. Los ojos de la señora Bentley relampaguearon.

— Bueno, no puedo perder la mañana discutiendo con niños. Yo también tuve diez años y fui tan tonta como vosotros.

Las dos niñas se rieron. Tom se movió intranquilo.

— Está burlándose de nosotras -dijo Jane con una risita-. Nunca tuvo realmente diez años, ¿no es cierto, señora Bentley?

— ¡Fuera de aquí! -gritó la mujer de pronto, pues no soportaba ya las miradas de los niños-. No tolero esas risas.

— Y no se llama Helen realmente.

— ¡Claro que me llamo Helen!

— Adiós -dijeron las dos niñitas, alejándose por el jardin, bajo océanos de sombra.

Tom las siguió lentamente:

— ¡Gracias por los helados!

— ¡Una vez jugué a la rayuela! -gritó la señora Bentley, pero los niños se habían ido.

La señora Bentley pasó el resto del día golpeando teteras, preparando ruidosamente un magro almuerzo y yendo de vez en cuando a la puerta de calle esperando pescar a aquellos demonios insolentes en algunas de sus risueñas excursiones. Pero, y si aparecieran, ¿qué les diría? ¿Y por qué preocuparse?

— ¡Qué idea! -le dijo la señora Bentley a su mellada y floreada taza de té- Nadie dudó jamás de que no haya sido una niña. Qué cosa horrible y tonta. No me importa ser vieja, pero no me gusta que me quiten mi infancia.

Los niños corrían bajo los árboles cavernosos, llevando la juventud de la señora Bentley, invisible como el aire, en los dedos helados. Luego de la cena, sin ningún motivo, la anciana se miró las manos, con la insensata certeza de que se movían como un par de guantes fantasmales en una sesión de espiritismo, y guardaban algunas cosas en un pañuelo perfumado. Luego salió a la puerta y se quedó allí, tiesamente, media hora. De pronto los chicos pasaron volando, como aves nocturnas, y la voz de la señora Bentley hizo que se detuvieran, con suaves aleteos.

— ¿Sí, señora Bentley?

— ¡Suban al porche! -ordenó la anciana, y las chicas subieron los escalones seguidas por Tom.

— ¿Sí, señora Bentley?

Hacían resonar aquel “señora” como los acordes bajos de un piano, pesadamente, como si fuese su nombre.

— Quiero mostrarles algunos tesoros.

La señora Bentley abrió el pañuelo perfumado y buscó adentro como si ella misma fuera a sorprenderse. Sacó un peine, muy pequeño y delicado, con el borde adornado de piedras de colores.

— Usé este peine cuando tenía nueve años -dijo la mujer.

Jane lo miró por un lado y por otro, y dijo:

— Qué bonito.

— ¡Veamos otras cosas! -dijo Alice.

— Y éste es un anillito que usé cuando tenía ocho años -dijo la señora Bentley-. Ya no me sirve. Si miras por aquí verás la torre de Pisa lista para caer.

— ¡Miremos cómo se tuerce! Y las chicas se lo pasaron una a otra hasta que Jane se lo puso en un dedo.

— Pero cómo, ¡es de mi tamaño! -exclamó.

— ¡Y el peine parece para mi cabeza! -jadeó Alice. La señora Bentley sacó unas piedrecitas.

— Mirad -dijo-, una vez jugé con ellas.

Las tiró. Las piedrecitas formaron una constelación en el piso del porche.

— ¡Y algo más!

La anciana sacó su carta de triunfo: una fotografía postal de ella misma cuando tenía siete años, con un vestido como una mariposa dorada, y rizos amarillos, y ojos de cristal azul, y labios enfurruñados y angélicos.

— ¿Quién es esta niñita? -preguntó Alice.

— ¡Soy yo!

Las dos niñitas miraron atentamente la postal.

— Pero no se parece a usted -dijo Jane simplemente-. Cualquiera puede conseguir una fotografía como ésta en cualquier parte.

Las niñas miraron un rato a la anciana.

— ¿Otras fotografías, señora Bentley? -preguntó Alice-. ¿De usted, más tarde? ¿Una de los quince, y una de los veinte, y otra de los cuarenta y los cincuenta?

Las niñas se rieron.

— ¡No tengo que mostraros nada! -dijo la señora Bentley.

— Entonces no tenemos por qué creerle -replicó Jane.

— ¡Pero este retrato prueba que digo la verdad!

— Es una niñita como nosotras. Alguien se la prestó.

— ¡Estuve casada!

— ¿Dónde está el señor Bentley?

— Se fue hace mucho tiempo. Si estuviera aquí os diría qué joven y hermosa era yo cuando tenía veintidós.

— Pero no está aquí, y no puede decirlo.

— Tengo un certificado de matrimonio.

— Pudieron habérselo prestado también. Sólo creeríamos que fue joven alguna vez -y Jane cerró los ojos como para subrayar qué segura estaba de sí misma- si alguien nos dijera que la conoció a usted cuando tenía diez años.

— Miles de personas me vieron, pero están muertas, niña tonta, o enfermas, y en otros pueblos. No conozco un alma aquí. Llegué hace cinco años, y nadie me vio de joven.

— Bueno, ahí tiene usted. -Jane guiñó un ojo a sus amigos- Nadie la vio.

— ¡Escucha! -La señora Bentley tomó a la niña por la muñeca— Tienes que creer en estas cosas. Algún día serás vieja como yo. La gente te dirá lo mismo. “Oh, no”, dirán, “estos buitres no fueron nunca ruiseñores, estos búhos no fueron oropéndolas, estos loros no fueron canarios.” ¡Un día serás como yo!

— ¡No! ¡No! -dijeron las niñas-. — ¿Sí? -se preguntaron.

— ¡Esperad y veréis! -dijo la señora Bentley.

Y en su interior pensó: Oh, Dios, los niños son niños, y las viejas son viejas, y nada los une. No pueden imaginar un cambio que no ven.

— Tu madre -le dijo a Jane-. ¿No notaste, con los años, un cambio?

— No -dijo Jane- Es siempre la misma.

Y era cierto. Uno vive con alguien, lo ve todos los días, y parece que nunca cambiara. Sólo cuando la gente ha hecho un largo viaje y han pasado años, uno se sorprende. Y la vieja se sintió como una mujer que había viajado durante setenta y dos años en un tren negro y rugiente, y que al fin había descendido en una plataforma y todos la habían recibido llorando: “Hola, Helen Bentley, ¿eres tú?”

— Será mejor que volvamos a casa -dijo Jane-. Gracias por el anillo. Me queda muy bien.

— Gracias por el peine, es muy lindo.

— Gracias por el retrato de la niñita.

— ¡Volved! ¡No podéis llevaros mis cosas! -gritó la señora Bentley- mientras las niñas bajaban los escalones- ¡Son mías!

— ¡Volved! -dijo Tom, siguiendo a las niñas.

— Pero si no son de ella. Son de alguna otra chica. ¡Gracias! -gritó Alice.

La anciana siguió llamando, pero las niñas desaparecieron como polillas en la oscuridad.

— Lo siento -dijo Tom, en el jardín, alzando los ojos hacia la señora Bentley, y se fue.

Se llevaron mi anillo y mi peine y mi retrato, pensó la señora Bentley, temblando de pies a cabeza en los escalones. Oh, estoy vacía, vacía. Se quedó despierta muchas horas, entre sus baúles y chucherías. Miró las ordenadas pilas de materiales y juguetes y plumas de ópera, y dijo en voz alta:

— ¿Son realmente míos? ¿O era aquello la elaborada intriga de una vieja que creía tener un pasado? Al fin y al cabo, no era posible volver atrás. Uno vivía siempre en el presente. Podía haber sido una niñita en otro tiempo, pero ya no lo era. Su infancia había desaparecido. Un viento nocturno entró en el cuarto. La cortina blanca aleteó contra un bastón oscuro, siempre apoyado en la pared, junto a los otros recuerdos. El bastón tembló y cayó suavemente al piso, iluminado por la luna. Era el bastón de gala de su marido. La férula de oro centelleaba. Parecía como si apuntara hacia ella, como su marido había hecho a veces, cuando no estaban de acuerdo y él le hablaba con una voz suave, triste y razonable.

— Esos niños tienen razón -diría él-. No te robaron nada, querida mía. Esas cosas no pertenecen al ser que eres aquí y ahora. Son de otro tú, de hace tiempo.

Oh, pensó la señora Bentley. Y entonces, como si alguien hubiera puesto en el fonógrafo un viejo disco que siseaba bajo la aguja de acero, recordó la conversación que había tenido una vez que el señor Bentley, tan pulcro, un señor de clavel encarnado en la brillante solapa.

— Querida mía -había dicho el señor Bentley-, nunca entenderás el tiempo, ¿no es verdad? Siempre intentando ser lo que fuiste, en vez de ser lo que eres. ¿Para qué guardas esos billetes y esos programas de teatro? Te harán daño más tarde. Tíralos, querida.

Pero la señora Bentley los había conservado tercamente.

— No dará resultado -continuó el señor Bentley, sorbiendo su té-. Aunque trates por todos los medios de ser lo que eras, sólo podrás ser lo que eres aquí y ahora. El tiempo hipnotiza. Cuando tienes nueve años, piensas que siempre tendrás nueve años. Cuando tienes treinta, imaginas que te quedarás ahí, a orillas de la edad madura. Y cuando llegas a los setenta, que tendrás eternamente setenta. Estás en el presente, atrapada en un ahora joven o viejo, pero no hay otro ahora.

Había sido una de las escasas y suaves disputas de su tranquilo matrimonio. El nunca había aprobado aquella manía.

— Sé lo que eres, entierra lo que no eres -le había dicho-. Guardar billetes es un truco. Conservar cosas es un truco mágico con espejos.

¿Y si él hubiese estado vivo esta noche, qué diría?

— Estás guardando capullos de gusanos -eso diría-. Corsés, en cierto modo, que ya nunca podrán servirte. ¿Por qué? No puedes probar realmente que fuiste joven. ¿Retratos? No, mienten. No eres el retrato. ¿Documentos? No, mi querida. No eres las fechas, ni la tinta, ni el papel. No eres esos baúles llenos de restos inútiles y polvo. Eres sólo tú, aquí, ahora… el tú presente.

La señora Bentley asintió, respirando mejor.

— Sí, ya veo, ya veo.

El bastón de férula de oro yacía a la luz de la luna.

— A la mañana -le dijo la anciana al bastón- terminaré de algún modo con esto, y empezaré a ser sólo yo, y nadie más durante un año. Sí, eso haré.

La anciana se durmió… La mañana era brillante y verde, y allí a la puerta, golpeando suavemente la tela de alambre, estaban las dos niñas.

— ¿No tiene otra cosa para darnos, señora Bentley? ¿Alguna cosa de la niñita?

La señora Bentley las llevó a la biblioteca.

— Toma. -Le dio a Jane el vestido de hija del mandarin de sus quince años.

– Y esto. Un caleidoscopio, una lupa. Llevaos lo que queráis -dijo la señora Bentley-. Libros, patines, muñecas, todo es vuestro.

— ¿Nuestro?

— Sólo vuestro. ¿Me ayudaréis en un trabajito? Haré una gran hoguera en el patio de atrás. Estoy vaciando baúles, juntando basura para el basurero. Estas cosas no me pertenecen. Nada pertenece a nadie.

— La ayudaremos -dijeron las niñas.

La señora Bentley enseñó el camino hacia el patio de atrás con los brazos cargados, una caja de fósforos en la mano derecha. En el resto del verano se pudo ver a las dos niñitas y a Tom, como pajarracos en un alambre, esperando en el porche de la señora Bentley. Y cuando se oían los sones argentinos del hombre de los helados, se abría la puerta, y la señora Bentley salía flotando, con la mano hundida profundamente en su monedero de boca de plata, y durante media hora uno podía verlos en el porche poniendo hielo en el calor, comiendo helados de chocolate, riéndose. Eran al fin buenos amigos.

— ¿Cuántos años tiene usted, señora Bentley?

— Setenta y dos.

— ¿Cuántos años tenía hace cincuenta años?

— Setenta y dos.

— ¿Nunca fue joven, no es cierto, y nunca usó cintas y vestidos como éstos?

— No.

— ¿No tiene nombre?

— Mi nombre es señora Bentley.

— ¿Y siempre vivió en esta casa?

— Siempre.

— ¿Y nunca fue bonita?

— Nunca.

— ¿Nunca en un millón de trillones de años?

Las dos niñas se inclinaban hacia la vieja, y esperaban en el apretado silencio de las cuatro de la tarde.

— Nunca -decía la señora Bentley- en un millón de trillones de años.

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